Humildad en el momento de la Anunciación.

Es admirable ir comparando cada frase del anuncio del ángel del Señor y la reacción de María. Él la llama "Llena de gracia..." y Ella se turba, se sonroja. Él le asegura: "has hallado gracia delante de Dios"; es decir, le has encantado a Dios... Y Ella agacha su cabeza más ruborizada aún.


El mensajero celeste continúa anunciando grandezas sublimes: "Tu Hijo será grande;  será llamado Hijo del Altísimo... Reinará sobre el trono de David, y su reino no tendrá fin..". Y a Ella no se le ocurrió contestar: "he aquí la Vara de Jesé, he aquí la Flor de Cades, he aquí la Turris eburnea"; ni tampoco "he aquí la Reina de Israel" o "la Madre del Altísimo..." No se le ocurrió despedir al ángel diciéndole con ese típico aire de altivez: "Gabriel, puedes retirarte de mi presencia. Comunicaré mi decisión directamente al Altísimo, cuando lo juzgue oportuno, después de pensarlo mejor". No. María dijo sencillamente: "he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra".


Y a partir de ese momento, a eso se dedicó. A comportarse como esclava, siendo Reina. Se puso a reinar sirviendo. De hecho lo primero que hizo fue irse de prisa a servir y ayudar a su prima Isabel que estaba en cinta.
 Marzo 2008
Portal Católico  -  Para conocer y amar a la Santísima Virgen María  -
  Mayo 2012
Las 15 promesas que la virgen Santísima hizo a santo Domingo de Guzmán
 a favor de los devotos del Santo Rosario:

  1. El que me sirva constantemente, recitando mi Rosario, recibirá una gracia especial.

  2. A cuantos recen devotamente el Rosario, les prometo mi singular protección y grandes favores.

  3. El Rosario será un arma potentísima contra el infierno, destruirá los vicios, disipara el pecado y abatirá la herejía.

  4. El Rosario hará florecer la virtud y la santidad, atraerá sobre las almas copiosas misericordias de Dios, retraerá el corazón
  de los hombres del vano amor del mundo, para llevarlo al amor de Dios y encenderlo en el deseo de las cosas eternas.
  Oh cuantas almas se santificarán por esta devoción!

  5. El que a Mi se encomienda por medio del Rosario, no perecerá.

  6. Todo el que rece devotamente el Santo Rosario, con la consideración de los Sagrados misterios, no será oprimido
  de la desgracia sino que se convertirá si es pecador, se conservara en gracia si es justo y se hará digno de la vida eterna.

  7. Los verdaderos devotos de mi Rosario, no morirán sin sacramentos.

  8. Quiero que los que recen mi Rosario, tengan en vida y en la hora de la muerte la plenitud de las gracias, y sean admitidos
  a participar de los meritos de los bienaventurados del Paraíso.

  9. A los devotos de mi Rosario yo los librare del purgatorio el mismo día de su muerte.

  10. Los verdaderos hijos de mi Rosario gozaran gran gloria en el cielo.

  11. Todo lo que pidas por mi Rosario lo alcanzaras.

  12. Los que propagan mi Rosario serán socorridos por Mí en toda necesidad.

  13. He obtenido de mi Divino Hijo que los miembros de la Cofradía del Rosario puedan obtener por hermanos a toda la corte
  celestial, en vida y después de la muerte.

  14. Los que rezan mi Rosario son mis hijos y hermanos de Jesucristo, mi Hijo Unigénito.

  15. La devoción a mi Rosario es una señal de predestinación.

¿ QUIEN  ES  LA SANTISIMA VIRGEN ?

DOGMAS MARIANOS

APARICIONES MARIANAS

FIESTAS MARIANAS

CONSAGRACION A MARIA

PARA LOS NO CATOLICOS
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LA ESCLAVITUD MARIANA
PERFECTA DEVOCION A LA SANTÍSIMA VIRGEN

La verdadera devoción a María o la santa esclavitud,  consiste en
una entrega total a Jesús por María, para la gloria de Dios solamente.

La perfecta consagración a María es la renovación consciente de las promesas de nuestro bautismo.


 La santa esclavitud es una vía espiritual capaz de conducir las almas hasta la más alta perfección.
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Y entrando, le dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo".

Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.

El ángel le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin".