Meditación para el día de hoy:

Modelo de entrega a Dios

Meditación:
"He aquí la Esclava del Señor" (Lucas 1,38). "Después de esto salió y vio un publicano…y le dijo: sígueme, él, dejándolo todo se levantó y lo siguió" (Lucas 5,27). Todos somos sus discípulos, ¿pero realmente lo somos?. ¿Dejamos todo y lo seguimos?. ¿O hipócritamente queremos llamarnos cristianos de acuerdo a nuestras comodidades y conveniencias, siguiendo con las pompas y obras de este mundo, y no con un corazón verdadero y único?. No se puede servir a dos señores, somos legítimos apóstoles y no falsos profetas que repetimos con la boca la Santa Palabra y hacemos con las obras lo que a nosotros nos apetece y no el Querer de Dios.

Oración: ¡Oh María la elegida, la prometida de Dios!. Pon en nuestro corazón el ser servidores de Dios como lo fuiste Vos, con humildad y dejando todo acá para caminar hacia la Verdad. Amén.

Florecilla para este día: Ayuno de algo que sea muy personal y apetecible, ofreciendo a Dios esta pequeña mortificación.
¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
Soy y siempre quiero ser Todo Tuyo María, Madre mía, y que todo lo mío sea tuyo.
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 Mayo 2008
 Marzo 2008
Mayo, mes dedicado a la Santísima Virgen María
Fiestas Marianas
  Fiestas del Mes:
     8 de Mayo:
        Nuestra Señora de Luján
    13 de Mayo:
        Nuestra Señora de Fátima
    24 de Mayo:
        María Auxiliadora
    31 de Mayo:
        Inmaculado Corazón de María
        La Visitación de la Virgen María
Oración a la Reina del Cielo para cada día del mes de Mayo

17° día.
La Reina del Cielo en el reino de la Divina Voluntad.
Las puertas del Cielo se abren, el sol del Verbo Eterno
se pone a la espía. Envía a su ángel para avisar a la
Virgen que la hora de Dios ha llegado.

El alma a su Mamá celestial:
Mamá santa, heme aquí de nuevo sobre tus rodillas, soy tu hija,
quiero que pongas en mi boca el alimento de tu palabra dulcísima, que
me lleva el bálsamo para sanarme las heridas de mi mísera voluntad
humana. Mamá mía, háblame, desciendan tus potentes palabras en mi
corazón y formen una nueva creación, para formar el germen de la
Divina Voluntad en mi alma.
Lección de la Soberana Reina:
Hija queridísima, es propiamente ésta la finalidad que amo tanto, el
hacerte oír los arcanos celestiales del Fiat Divino y los portentos que puede
obrar donde mi Voluntad reina completamente, y el gran mal de quien se hace
dominar por el querer humano, a fin de que tú ames mi Voluntad para hacerla
formar su trono en ti, y aborrezcas tu querer, para hacer de tu voluntad el
escabel del Querer Divino, teniéndola sacrificada a sus pies divinos.
Ahora hija mía escúchame, Yo continuaba mi vida en Nazaret, el Fiat
Divino continuaba extendiendo en Mí su reino, para ello se servía de los más
pequeños actos míos, incluso de los más indiferentes, como era mantener el
orden de la pequeña casita, encender el fuego, barrer, y todos aquellos
servicios que se acostumbran en las familias, para hacerme sentir su vida
palpitante en el fuego, en el agua, en el alimento, en el aire que respiraba, en
todo, e invistiéndolos formaba sobre mis pequeños actos mares de luz, de
gracia, de santidad, porque donde reina el Divino Querer, tiene la potencia de
formar de las pequeñas naderías, nuevos cielos de belleza encantadora, porque
Él, siendo inmenso, no sabe hacer cosas pequeñas, sino que con su potencia da
valor a las pequeñeces y de ellas forma las cosas más grandes, de dejar
atónitos cielos y tierra. Todo es santo, todo es sagrado para quien vive de
Voluntad Divina.
Ahora hija de mi corazón préstame atención y escúchame, unos cuantos
días antes del descenso del Verbo sobre la tierra, Yo veía el Cielo abierto y el
Sol del Verbo Divino a sus puertas, como para mirar sobre de quién debía
emprender su vuelo, para volverse celestial Prisionero de una criatura. ¡Oh!.cómo era bello verlo a las puertas del Cielo, como vigilando y espiando a la
afortunada criatura que debía albergar a su Creador; y a la Trinidad Sacrosanta
observando la tierra no más extraña a Ella, porque estaba la pequeña María
que poseyendo la Divina Voluntad había formado el reino divino donde podía
descender seguro, como en su propia habitación, en la que encontraba el Cielo
y los tantos soles de tantos actos de Voluntad Divina hechos en mi alma. La
Divinidad regurgitó de amor y se quitó el manto de justicia que desde tantos
siglos había tenido con las criaturas, y se cubrió con el manto de misericordia
infinita, y decretaron entre Ellos el descendimiento del Verbo, y están en acto
de hacer sonar la hora del cumplimiento. A este sonido Cielo y tierra quedan
estupefactos y se pusieron atentos para ser espectadores de un exceso de amor
tan grande y de un prodigio tan inaudito.
Tu Mamá se sentía incendiada de amor, y haciendo eco al amor de mi
Creador quería formar un solo mar de amor, a fin de que descendiera en él el
Verbo, mis plegarias eran incesantes, y mientras oraba en mi habitación, un
ángel viene mandado del Cielo como mensajero del gran Rey, se me pone
delante e inclinándose me saludó: "Ave, ¡oh! María, Reina nuestra, el Fiat
Divino te ha llenado de gracia. Ya ha pronunciado el Fiat porque quiere
descender, está detrás de mí, pero quiere tu Fiat para formar el cumplimiento
de su Fiat." Ante un anuncio tan grande, tan deseado por Mí, pero jamás había
pensado que fuera Yo la elegida, quedé estupefacta y vacilé un instante, pero
el ángel del Señor me dijo: "No temas Reina nuestra, Tú has encontrado gracia
ante Dios, Tú has vencido a tu Creador, por eso, para cumplir la victoria
pronuncia tu Fiat." Yo pronuncié el Fiat, y ¡oh! maravilla, los dos Fiat se
fusionaron y el Verbo Divino descendió en Mí. Mi Fiat que era valorado con
el mismo valor del Fiat Divino, formó del germen de mi humanidad la
pequeñita Humanidad que debía encerrar al Verbo, y fue cumplido el gran
prodigio de la Encarnación. ¡Oh! potencia del Fiat Supremo, Tú me elevaste
tanto, de volverme poderosa hasta poder crear en Mí aquella Humanidad que
debía contener al Verbo Eterno, que Cielos y tierra no podían contener. Los
Cielos se estremecieron y toda la Creación se puso en actitud de fiesta, y
recreándose de alegría cantaban sobre la casita de Nazaret para dar los
homenajes y saludos al Creador humanado, y en su mudo lenguaje decían:
"¡Oh! prodigio de los prodigios, que sólo un Dios podía hacer, la inmensidad
se ha empequeñecido, la potencia se ha vuelto impotente, su altura inenarrable
se ha abajado hasta el abismo del seno de una Virgen, y al mismo tiempo ha
quedado pequeño e inmenso, potente e impotente, fuerte y débil."
Hija mía querida, tú no puedes comprender lo que sintió tu Mamá en el
momento de la Encarnación del Verbo. Todos me apuraban y esperaban mi
Fiat, podría decir omnipotente..Ahora hija querida escúchame, cómo te debe importar el hacer y el vivir
de Voluntad Divina, mi potencia existe todavía, hazme pronunciar mi Fiat
sobre tu alma, pero para hacer esto quiero el tuyo, por sí solo no se puede
hacer un verdadero bien, sino que siempre entre dos se hacen las obras más
grandes. Dios mismo no quiso hacer las cosas por Sí solo, sino que me quiso a
Mí junto para formar el gran prodigio de la Encarnación, y en mi Fiat y en el
suyo formó la Vida del Hombre y Dios, se ajustó la suerte del género humano,
el Cielo no estuvo más cerrado, todos los bienes venían encerrados en medio a
los dos Fiat. Por eso pronunciemos juntas Fiat, Fiat, y mi amor materno
encerrará en ti la Vida de la Divina Voluntad.
Por ahora basta, mañana te espero de nuevo para narrar a mi hija lo que
siguió a la Encarnación.
El alma:
Mamá bella, yo me siento sorprendida al escuchar tus bellas lecciones.
¡Ah! te ruego que pronuncies tu Fiat sobre mí, y yo pronuncio el mío, a fin de
que quede concebido en mí aquel Fiat que Tú tanto suspiras, que como vida
reine en mí.
Florecita: Hoy para honrarme vendrás a dar el primer beso a Jesús y le
dirás por nueve veces que quieres hacer su Voluntad, y Yo repetiré el prodigio
de hacer concebir a Jesús en tu alma.
Jaculatoria: Reina poderosa, pronuncia tu Fiat y crea en mí la Voluntad
de Dios.